por Vanessa Ramírez
Muchos piensan: “ahora que soy cristiano todo me irá bien, recibiré las bendiciones del Señor y todo será felicidad”. La verdad, es que Dios nos dará los anhelos de nuestro corazón algún día, pero para ello debemos madurar y pasar por diversas pruebas, en la cual el nos irá moldeando como el alfarero al barro hasta que sienta que estamos realmente preparados.

El problema es que como seres humanos no nos gusta pasar por dificultades, queremos que todo salga perfecto y no valoramos la importancia de equivocarnos. Sin hacerlo, no aprenderíamos. Debemos caer para levantarnos, recordando que no estamos solos, sino que el Señor toma nuestra mano siempre y nos anima a seguir adelante.
Si tu sueño es conseguir un mejor trabajo y formar tu negocio, obviamente tendrás que esforzarte y empezar a unir esfuerzos para alcanzarlo, y para llegar a ello Dios te irá moldeando, enseñándote a sobrellevar circunstancias difíciles pero que te darán el empuje que necesitas.
Si tu anhelo es encontrar a tu pareja ideal, ¿te has puesto a pensar si estás preparado para recibirla? Es decir, ¿has llegado a un nivel de madurez espiritual, financiera y emocional en la cual sientes que es el mejor momento para ello? Descansa en Dios y recuerda que debes esperar para recibir lo mejor que Dios tiene para ti.
Eclesiastés 3:1: “Todo tiene su tiempo y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora, tiempo de nacer, de morir… de llorar, de reír, de buscar, de perder… ¿Qué provecho obtiene el que trabaja de aquello en que se afana? Todo lo hizo hermoso en su tiempo.”
Así que no te afanes, confía en que Dios te mostrará el mejor momento para cada sueño. Solo debes esperar y creer en que él te lo dará y más de lo que esperas. ¡Él realmente te sorprenderá!