Como seres humanos sabemos que los errores son parte de nuestra vida, y que debemos tomarloa en cuenta para mejorar. Muchas veces intentamos tener un comportamiento perfecto para agradar a Dios. Sin embargo, el primer paso para agradarle es nuestra fe.
El apóstol Pablo decidió concentrarse en el presente para lograr su objetivo futuro: “Hermanos no pienso yo mismo que lo haya conseguido ya. Mas bien una cosa hago: Olvidando lo que quedó atrás y esforzándome por alcanzar lo que está adelante sigo avanzando para ganar el premio que Dios ofrece mediante su llamamiento celestial en Cristo Jesús”. (Filipenses 3:13)
Cuando queremos dejar algo atrás con nuestras propias fuerzas, y no lo logramos, esto nos mantiene en un estado pasivo por el cual vivimos condenándonos por lo que hicimos y no nos permite pasar la página hasta en las cosas más sencillas.
“No se asusten ni tengan miedo porque el Señor marcha al frente y peleará por ustedes…” (Deuteronomio 1:29-30)
El diablo usa como instrumentos el lamento y temor para quitarte el gozo, para mantenernos en pasividad y para que no alcancemos la prosperidad que Dios tiene para nosotros. Si eres hijo del Rey entonces no temas, recuerda que Él no te ubicará en circunstancias las cuales no puedas atravesar y no te dejará solo. ¡Esfuérzate y sé valiente!