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Este es un espacio abierto donde cualquier miembro de Punto Vertical puede compartir mensajes con los demás, con el fin de animarlos y motivar sus vidas. Si quieres participar, solicita las bases escribiendo a puntovertical@caminodevida.com

Esperando lo mejor de Dios

por Vanessa Ramírez

Muchos piensan: “ahora que soy cristiano todo me irá bien, recibiré las bendiciones del Señor y todo será felicidad”. La verdad, es que Dios nos dará los anhelos de nuestro corazón algún día, pero para ello debemos madurar y pasar por diversas pruebas, en la cual el nos irá moldeando como el alfarero al barro hasta que sienta que estamos realmente preparados.

El problema es que como seres humanos no nos gusta pasar por dificultades, queremos que todo salga perfecto y no valoramos la importancia de equivocarnos. Sin hacerlo, no aprenderíamos. Debemos caer para levantarnos, recordando que no estamos solos, sino que el Señor toma nuestra mano siempre y nos anima a seguir adelante.

Si tu sueño es conseguir un mejor trabajo y formar tu negocio, obviamente tendrás que esforzarte y empezar a unir esfuerzos para alcanzarlo, y para llegar a ello Dios te irá moldeando, enseñándote a sobrellevar circunstancias difíciles pero que te darán el empuje que necesitas.

Si tu anhelo es encontrar a tu pareja ideal, ¿te has puesto a pensar si estás preparado para recibirla? Es decir, ¿has llegado a un nivel de madurez espiritual, financiera y emocional en la cual sientes que es el mejor momento para ello? Descansa en Dios y recuerda que debes esperar para recibir lo mejor que Dios tiene para ti.

Eclesiastés 3:1: “Todo tiene su tiempo y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora, tiempo de nacer, de morir… de llorar, de reír, de buscar, de perder… ¿Qué provecho obtiene el que trabaja de aquello en que se afana? Todo lo hizo hermoso en su tiempo.”  

Así que no te afanes, confía en que Dios te mostrará el mejor momento para cada sueño. Solo debes esperar y creer en que él te lo dará y más de lo que esperas. ¡Él realmente te sorprenderá!

Qué significa ser un adulto joven

por Franco Higashi

Me gusta la idea de ser adultos jóvenes. Me gusta como suena la frase, y me gusta lo que significa. Y no, no creo que este título tenga que ver con la edad. No lo llamaría un rango de edad, sino un estilo de vida.

Me gustaría mucho que en Punto Vertical todos podamos comprender esto. Que no somos un grupo de adultos. De esos hay varios en la iglesia. Pero ciertamente tampoco somos un grupo de jóvenes solamente. Creo que si comprendemos nuestro potencial podremos lograr cosas cada vez más grandes en nuestro ministerio, y en nuestra vida. Y no solo me refiero a que serviremos mejor a los demás, sino que nosotros mismos disfrutaremos mejor cada día.

Déjame explicarme: Cuando era un adolescente quería hacer muchas cosas. Como muchos, anhelaba mi libertad y soñaba con lograr cosas grandes. Desde salir con mis amigos hasta cambiar el mundo. Debo admitir que no siempre me agradaba mucho la idea de depender de mis padres para todo.

Pero es parte del proceso. Los jóvenes tienen sueños, las energías y las ganas de lograr grandes cambios. Aunque no siempre cuentan con las oportunidades, los recursos o la independencia que necesitan para lograrlo. Los jóvenes adultos, en cambio, sí.

Piensa que hoy tienes más oportunidades que nunca antes para lograr los sueños que te has propuesto. Sin importar lo grande o pequeña que fue cada idea que tuviste. ¿Aún sigues soñando? ¿Aún tienes las energías y las ganas que hacen falta para disfrutar de la vida y lograr grandes cambios?

Nunca dejes que el estrés del trabajo y las responsabilidades te quiten las ganas de disfrutar cada día, de usar tus energías para atreverte a hacer cosas nuevas y de lograr las cosas que te habías propuesto antes. Algún día quizás ya no tengas las mismas energías que hoy. Creo que esta puede ser la mejor etapa de nuestras vidas. No importa si tu edad te dice que eres demasiado jóven o ya un adulto. Te lo repito, es un estilo de vida.

Agradeciendo y compartiendo su misericordia

por Judith Hilares

“Al que hizo los cielos con sabiduría… la luna y las estrellas para que señorease en la noche, porque para siempre es su misericordia”. (Salmos 136)

A veces vemos el mundo como un cuadro. Caminas por un parque, sientes una brisa, caen las hojas de un árbol que aun se sostiene con vida a pesar de la escasa agua, pero aún sus ramas son capaces de cobijar a las aves.  Pero no te detienes y sigues en tus pensamientos. Desde que despiertas piensas en el poco tiempo que te queda para salir. A veces nos llevamos la vida como si no le prestásemos atención. Nos perdemos el milagro que nos rodea, lo misericordioso que es Dios en cada minuto de nuestras vidas. Si te das cuenta, cada detalle de este mundo fue creado para que tu corazón recuerde alabar a su creador, tu padre.

Tenemos grandes razones para recordar ser agradecidos y compartir su misericordia. No tengas temor: “En caso de que nos traicione nuestra conciencia, Dios es mayor que nuestra conciencia (1 Juan 3:20). El Espíritu de Dios esta contigo, “porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones con el Espíritu Santo que se nos ha dado” (Romanos 5:5). Tu vida no tiene que ser perfecta, sino que la puedes perfeccionar cada día en él.

Debo reconocer que mi vida no es la perfección andante y se que muchos se identifican con eso. Y sin embargo, puedo decir que él nunca permite que nada me falte. Sí, me pueden faltar algunas cosas, pero si él esta conmigo no importa, pues él me esta preparando. Puedo decir que realmente hay un Dios que se está moviendo en medio de nosotros.

Recuerda, en ti esta el amor de Dios. Despojémonos de complejos y compartamos su amor.

Dios quiere usarte

Brille así vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos. (Mateo 5:16)

Hace unos días recordaba con una amiga que cuando llegué a la iglesia no hablé con nadie en 4 o 5 meses. Eran solo idas y venidas los días domingos. Creo que a  algunos les ha pasado, ¿verdad? En mi corazón ya tenía las ganas de involucrarme más y, claro, hablar con alguien. Un día me entregaron un folleto donde estaban todos los ministerios para poder apoyar. Fue deslumbrante ver que no era uno, sino varios los lugares donde podía servir y también hacer nuevos amigos. Fue en ese tiempo que  empezó una nueva aventura en mi vida junto a Dios.

Luego de orar para que Dios me lleve a donde el quería que vaya, descubrí dones y talentos que Dios me había entregado, y de los que muchas veces no era tan consciente. Dios me ha llevado exactamente a los lugares a donde quería ir. A pesar de las circunstancias que a veces nos rodean, trato de hacer lo mejor posible, sabiendo que siempre podemos hacer lo mejor para Dios.

Porque Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de  amor que habéis mostrado hacia su nombre, habiendo servido a los santos y sirviéndoles aun. (Hebreos 6:10)

Es  tan chévere dejarse usar por Dios. No tengo palabras para explicarlo. Yo no sé si tu llamado te lleva a cantar en el coro, trabajar con jóvenes o niños, ser creativo… en fin. Lo que sí sabemos es que tener un corazón dispuesto es lo más importante

Cuando Dios nos llama Él espera que le sirvamos con un corazón agradecido y dispuesto. Involúcrate, deja que Dios te use. Sé un instrumento para  que otras vidas  puedan  ser  ministradas. Te puedo asegurar que  serás más que bendecido.